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LaVinia, la tienda de vinos donde también se come, cambia de chef (Un post sobre comunicación y sobre Lavinia y yo)

La inmediatez de las redes sociales hace que en ocasiones el foco se ponga en titulares que pasarían desapercibidos si fueran leídos en medios impresos. Me pasó hace unos días con un tweet de Federico Oldenburg que remitía a una entrada en Gastroactitud en la que se anunciaba el fichaje de Fernando del Cerro como chef del restaurante de Lavinia, la enoteca -¿wine concept store?- de Ortega y Gasset (Madrid); y a la  que yo en la versión anterior de este post me refería erroneamente como ‘exclusiva’.

En dicho post -a las 22 personas que dice Google Analytics que lo leyeron, si habéis vuelto a pasar por aquí: hola y gracias- mostraba mi sorpresa sobre que 24 horas después de la publicación ningún otro medio hablara del asunto. Y alguien a quien admiro mucho me abrió los ojos sobre el asunto: los inputs con información por email y de viva voz son tantos a lo largo del día que por algún lado hay que filtrar, y el filtro principal es lo que interesa a los lectores de cada medio.

Lo demás, lo dejo tal cual, porque me apetece hablar de mi ‘relación’ con Lavinia, y porque lo que no ha cambiado es mi extrañeza ante la comunicación de Lavinia, especialmente en redes sociales.

LAVINIA, steak tartar, vino por copas y un sitio para enseñar. Yo en Lavinia solo he comido en la barra alguna vez el steak tartar, y he descubierto y bebido por copas  gracias al sistema de dispensadores-¡cuánto nos sorprendió cuando lo pusieron y qué normal nos parece ahora!- vinos que nunca hubiera adquirido por botella por desconocimiento y precio.

No soy socia, pero he comprado vino muchas veces, y hasta he hecho de guía turística por el establecimiento con amigos -visitantes y residentes en Madrid- que se empezaban a interesar por el vino -arriba, más vinos del mundo, según se sale a la derecha, libros y utensilios para conservarlo….Y confieso que un año que me olvidé de confirmar asistencia a la organización me ‘colé’ -nos colamos- en esa ‘vendimia callejera‘ en la que por una tarde de sábado el vino le hace la competencia al shopping como forma de ocio en la lujosa calle madrileña.

Y en el Lavinia de La Moraleja hace poco compré un Rodando Saint Joseph, a muy buen precio, -rebajas vinícolas, ¡qué escándalo!- por el que brindamos por el nacimiento del hijo de una amiga en cuanto ella dejó de darle el pecho -en realidad era un brindis por volver a tomar vino.

Inauguración: alfombra, glamour y despiste de miope. Durante los meses de la obra de la tienda de Ortega y Gasset, en el 99, pasaba cuatro veces al día por la puerta. Y el de la fiesta de inauguración vi cómo ponían la alfombra -¿roja, granate?- y como sobre las 8 el glamour, pero el auténtico, del que ya se ve poco en los ‘saraos’ capitalinos, y los fotógrafos invadía los alrededores.  “¿Qué es esto de Lavinia?”, preguntó una señora a mi lado. “Una tienda de perfumes, ¿no lo ves?”, dijo otra. Y como desde fuera se veía poco del interior, y además una es miope, me lo creí.

Al día siguiente, cuando escuché a mi jefe hablar sobre la fiesta de apertura de una tienda de vinos en el barrio (de Salamanca) yo estuve a punto de decir “y otra de perfumes”; pero me pareció mucha casualidad, frené a tiempo, y le pregunté más detalles.

Acidez e información. Ignorante de mí, de estómago sensible pese a las comilones que me pego de cuando en vez, pensar en acompañar verduras con tinto me da acidez. Pero si Juan Manuel Bellver*, que intuyo que es un señor muy listo- yo estaba en primera fila durante el concurso de croquetas de Joselito en Madrid Fusión del que él era jurado y me fijé en sus caras y comentarios- ha apostado por Del Cerro, habrá que ir a descubrir porqué, aunque no me importaría tener antes más información.

* Por cierto, Bellver acaba de retuitear el tweet  de Jose Carlos Capel sobre el relevo en Lavina.

El trivial de los olores by los hermanos Roca (ChefBox)

terraza Retiro

- 7º derecha, señorita, me dice el portero antes de pisar el portal convencido, supongo que por la hora, mis labios rojos y las lentillas (vale que nunca me ha visto antes, pero esas cosas se notan), de que ‘ese’ es mi destino.

- Eso pone en el DM -¿qué hay más porteril que twitter?- pero, ¿usted sabe qué es exactamente? Llega un vecino que reclama su atención y solo tiene tiempo de decirme con cierto tono de obviedad: “Un evento”.

Y hacia el ‘evento’ me dejo llevar en un ascensor de esos antiguos -de madera, puertas de cristal y rejilla- desde el que se escucha la música de un piano que -se intuye- procede del misterioso 7 D.

En la puerta, un cartel que indica que se entra en el Luxury Purple Club Madrid. Comienza la velada. [....]

Y de ella, cinco conclusiones:

1- El del Ritz es el mejor catering que he probado nunca (en un evento en Madrid). Ni un solo pero. Y yo soy muy de ‘peros’ gastronómicos.

2- El Abadía Retuerta LeDomaine 2012 está espectacular. Tal cual. Es un blanco que podría pasar por tinto (si se obvia la ligera acidez) por su toque de barrica (5 meses en roble francés). Álvaro Pérez Navazo, director de marketing de Abadía Retuerta, me contaba, mientras mirábamos los jardines del Retiro desde la terraza del LPCM, que está elaborado con las uvas de unas cepas de Sauvignon Blanc que aparecieron como por arte de magia en una parcela de Merlot, y que esta es la segunda añada. Un vino para sorprender a los amigos ‘entendidos’ y para disfrutar en soledad. A la vuelta de la playa, reservo para visitar la bodega.

3- Los chicos de Robb Report -en especial José María Álvarez- y Sibaritus -Xavi Güell son grandes -enormes- anfitriones, relaciones públicas, y por qué no decirlo: grandes personas. Y por supuesto, Adolfo Benito y Juan Carlos Antona, del Luxury Purple Club.

Para los de provincias el concepto de club pendula entre un sitio con piscina y salones sociales donde todos -o casi todos- se conocen (algo parecido a un club de campo, sí), y el literario de las novelas y películas inglesas. El LPCM se acerca a estos últimos -con sus Chesters en los salones, el trato exquisito a los socios…- y su servicio de alta sastrería. Imagen

4- Y llegamos al asunto principal de la velada, al menos a mi razón para ser invitada: La caja de Sibaritus ideada por los hermanos Roca. ¿Qué hay en una Chefbox Sibaritus? Esa es la pregunta del millón. Bueno… de los 100 euros. Lo más sencillo es pensar que comida envasada al vacío. Y no sé en otras, pero en la de los Roca no.

En la de los Roca hay 40 botes. Perdón, 40 botecitos con esencias de elementos que se usan en la cocina del Celler. Y no son para usarlos en la cocina, sino para jugar a adivinarlos.

Nada me había vuelto a provocar un subidón tan parecido a esas batallas campales de Trivial de mi época universitaria -sí, yo jugaba al Trivial antes de Triviados- que tratar de descubrir qué escondían los botes de la box de Sibaritus by Roca. … ¿Trufa blanca, cilantro, almendra? Decenas de olores que la memoria olfativa retiene pero que a veces es complicado reconocer a la primera. Un Trivial olfativo para sibaritas con una vida útil de 3 años. Si alguien me lo quiere regalar, que me pida las señas :)

Vinos: por su etiqueta los reconocerás

Hay bodegueros que hace tiempo empezaron a cuidar los recipientes del vino casi tanto como el contenido, desde la forma y el color de las botellas al de la cápsula, los tipos de corcho… y por supuesto, las etiquetas. Unos con más tino que otros.

TRIO INFERNAL: UN GUIÑO A LA AMISTAD

Trío infernal es una película francesa de enredos; y el nombre que los viticultores Laurent Combier, Peter Fischer y Jean Michel Gerin dieron a su proyecto común en el Priorato. Image
Combier, piloto aficionado, aterrizó un día con su avioneta en el aeropuerto de Reus y en un bar de Torroja de Priorat negoció con unos lugareños la compra de los viñedos (la versión larga dice que Rene Barbier les ayudó en las gestiones, pero Combier me contó la corta). Puesta la pica en el Priorato, volvió al Ródano y empezó a diseñar con sus amigos y socios la estrategia de Trío Infernal.

En un alarde de espíritu gamberro, adoptaron como identidad visual de la marca tres caras que parecen dibujadas a mano, en un estilo infantil.

Las etiquetas frontales de las botellas tienen sin embargo una linea -relativamente- clásica, con un diseño limpio y neutro, donde la única ‘licencia creativa’ es el nombre de los vinos, numérico: 0/3; 1/ 3 y 2/3. Elegantes pero con potencia, como los vinos. Y fácilmente reconocibles e identificables desde las estanterías de supermercados y vinotecas.

CASA MARIOL: SOBREPASAR LOS LÍMITES
“Beber vino debe ser divertido y disfrutable, no algo elitista o estirado. [...] hay una nueva generación de bebedores de vino que quieren aproximarse y experimentar con vinos contemporáneos.” Son palabras de Miquel Angel Vaquer, director ejecutivo de Casa Mariol, una bodega de Terra Alta, que apostó por renovar la identidad visual de la marca e hizo el encargo a la agencia  Bendita Gloria.

En el último Mad in Spain estos expusieron el caso y dividieron al auditorio con el resultado del lavado de cara de las etiquetas: monocroma, en colores intensos -rojos, morados, naranjas, amarillos…- con tipografía que imita el estilo del wordart. “Nos inspiramos en los carteles de los locales de la calle”, apuntaba Santi Fuster, quien reconoció que fue un regalo para la agencia contar con un cliente tan dispuesto a aceptar las propuesta.

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Todo (me) parecía inofensivo, un exceso de jóvenes diseñadores aceptado por un cliente-amigo para darle salida a los vinos de la bodega familiar… hasta que Fuster cometió el error de decir que no había que tomar el vino en serio…

MATSU EL PÍCARO, EL RECIO Y EL VIEJO                                                                                           Hace un par de años paseando por Salamanca vi en el escaparate de una tienda de delicatessen tres botellas de vino decoradas cada una con lo que parecía una fotografía de un joven, un señor de mediana edad y un anciano, tocados todos ellos con gorra campera.

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Entré en la tienda y me explicaron que se trataba de un vino de Toro, de viticultura dinámica presentado en tres versiones: joven, con tres meses en barrica; crianza de 14 meses y crianza de 16.

Por internet me enteré de que Matsu es un proyecto de Vintae, empresa bodeguera liderada por los hermanos Arambarri Pérez, y fundada por el padre de estos, que elabora vinos en 8 denominaciones de origen.
Los Arambarri encargaron el diseño de la etiqueta de Matsu al estudio riojano Moruba, y el impactante resultado ha sido premiado en diversas ocasiones; entre ellas, en la edición 2010 de  Alimentaria donde recibieron el BestPack al mejor packaging de vino.

El camarero de un bar donde sirven el Recio por copas me contó que varios clientes le habían pedido ese vino solo por la botella, sin preguntar referencia alguna -ni uva, ni zona…- convencidos de que una botella con tal etiqueta solo podía contener algo excelente. Y no se equivocaban.

Guía Repsol 2012, una presentación entre amigos con catering de Paco Roncero

Lúa Monasterio me solicita una dirección postal para un envío. Y yo, por si acaso la responsable de comunicación on line de Guía Repsol (@GuiaRepsolse ha acordado de mí durante su visita a alguno de los ‘soleados’ restaurantes que suele visitar  y me manda un tupper con delicias gastronómicas, no le indico la del buzón de mi casa, sino la de El cañonazo, con amplio horario y disponibilidad -en general y para la recepción de envíos.

Cuando descubro que no hay tupper alguno, sino una invitación a la presentación de la Guía Repsol 2012,  ‘personalizada’ con el recorrido desde el lugar de envío hasta IFEMA, me dispongo a escribir a Lúa para darle las gracias, pero ella se adelanta solicitando confirmación.

En el email indica que el acto, que empieza a las 12.30, terminará sobre las 3, por lo que intuimos que habrá manduca. Y rica.

Y perdónenme ustedes el ‘carpantismo’, pero a los periodistas se nos acostumbró muy bien en los 90-00 a los cohechos gastronómicos, y sin embargo ahora, a cualquier acto que en la invitación indique “con catering” se va cenado de casa.

Los autobuses son para bloggers y twitteros. Lo descubrimos al poco de llegar, cuando tras saludar a Lúa y Elvira (@elvira101), de 101, a @Luisete y al blogero gastronómico @Rafaprades -a quien por fin desvirtualicé- fuimos invitados a pasar al otro lado de la cortina que dividía el pabellón y tomar asiento en los autobuses y coches aparcados frente a una pantalla de cine. Un auténtico autocine bajo techo.

Autocine indoor en la presentación de la Guía Repsol 2012

Autocine indoor en la presentación de la Guía Repsol 2012

Imposible disimular la sorpresa ante semejante despliegue de medios.

Una voz nos da la bienvenida y nos prepara para lo que vamos a ver: un ‘informativo’ presentado por Raúl Cimas; el saludo del presidente de Repsol y el corto ‘Guiados‘, protagonizado por el actor de Muchachada Nui y su hermano Fernando.

Pero la verdadera sorpresa nos esperaba al cruzar de nuevo la cortina: un menú largo y estrecho preparado por Paco Roncero, servido por Paradis, que, efectivamente, duró hasta más allá de las 3 de la tarde:

Si en el catering de un acto o boda de segunda para poder probar algo hay que tomar posiciones estratégicas, en la presentación de la Guía Repsol 2012 los camareros te encontraban aunque estuvieras perdido en un rincón del amplio pabellón y te ofrecían las viandas. ¡Y qué viandas!

Tertulia entorno al vino. Martín Milone (@MartinMilone), David García (@SrGarcia) y yo, nos alejamos del tumulto formado entorno al photocall donde posaron los restauradores que en esta edición han conseguido la máxima clasificación de la guía, 3 soles -Ramón Freixa, del restaurante del homónimo sito en Madrid; Ricard Camarena (@RicardCamarena) de Arrop (Valencia), y Josean Alija, de Nerua (@NeruaGuggenheim), Bilbao – y  nos hicimos fuertes en una barra-mostrador llena de botellas de vino. En una esquina de la misma charlaban Rafael Ansón, presidente de la academia de gastronomía, y el marqués de Griñón, aka papá de Tamara Falcó. Sus vinos eran unos de los que se ofrecían en la degustación, junto a Les Terrases, Emilio Moro, Ysisos

Más tarde se unió a nosotros Elvira, y a los postres, Lúa, que antes de degustar cualquier creación gastronómica, fotografiaba las bandejas con el Iphone y la cámara. (Esta chica es tan profesional, y tan encantadora, que cuando en la despedida nos comenta que en breve se embarcaba en un crucero gastronómico con Paco Roncero, no nos puede la envidia, sino que nos alegramos por ella.)

Poco antes de las 3, nos retiramos como gente elegante antes de que nos invitaran a marcharnos, con la Guía Repsol 2012 bajo el brazo. Una guía que en esta ocasión es triple:

- el mapa carreteras de España y Portugal

- la publicación ‘Turismo con los mejores restaurantes’, más 400 páginas con la información de restaurantes y hoteles que tradicionalmente venía en la parte posterior del mapa, ampliada y detallada.

- y otra guía de ‘Rutas con los mejores sabores’,  un recorrido por las zonas gastronómicas por comunidades.

Todo presentado en una caja de cartón perfecta para tener a mano en casa, o en el coche.

Y en www.guiarepsol.com.

Nos vemos el año que viene.